MANIFIESTO:

EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODO EL MUNDO.


Estamos en el Siglo XXI. Esta es una afirmación aparentemente evidente... pero, ¿Y si reformulamos esta aserción a modo de pregunta?... es decir, preguntamos algo por el estilo: ¿De verdad ha llegado la humanidad al siglo XXI?... Entonces la respuesta considero que se vuelve mucho más compleja. En algunos aspectos puede parecer que sí; en algunas zonas geográficas, y dentro de ellas, en algunos de aquellos aspectos, puede parecer que también... lo tecnológico, lo económico, lo social... ¿Cómo se desempeñan en el día a día estos conceptos tan cotidianos para nosotros, pero en el fondo tan difíciles de comprender en toda su magnitud? ¿Las sociedades son realmente justas? No pretendo resolver o responder a estas cuestiones en una página, y más teniendo en cuenta que son cuestiones en eterno debate entre economistas, políticos, sociólogos, filósofos... gente más preparada y sabia que yo para estos menesteres...

... Pero cuando pienso en todo esto hay un concepto que se ilumina en mi mente a modo de cartel de neón nocturno:

LA CORRESPONSABILIDAD.

Con el paso de los años me he ido reafirmando a nivel personal en este concepto, tan relacionado para mí con mis principios éticos más profundos e inviolables: Podremos entender mejor o peor como funciona el mundo en el que nos ha tocado vivir, pero en mi caso personal, estos principios éticos me hacen ser corresponsable de dicho funcionamiento, o mejor dicho, de la calidad de ese funcionamiento: Somos granitos de arena dentro de una gran playa, es cierto, pero existimos, y a lo mejor no podemos mover las olas del mar, pero si llamar la atención de otros granos de arena, y ya veremos que ocurre... día a día...

En mi ámbito profesional, esta perspectiva (para mí) ética de la Corresponsabilidad, me ha llevado con los años a tomar una serie de decisiones como docente que resumo en el título de este manifiesto: "Educación de calidad para todo el mundo". Hay aspectos de la realidad que no podemos controlar realmente; seguramente lo intentamos, y con presión social a veces, u otras veces en las urnas, conseguimos remover un poco el mar, y creo que es nuestra corresponsabilidad como seres sociales que somos intentarlo, para mí eso no alberga ninguna duda. Pero además creo firmemente que también tenemos una corresponsabilidad como seres individuales, porque también somos eso, individuos, no solamente seres sociales, y por tanto alguna consecuencia en nuestra relación con el mundo debería de tener esta otra evidencia.

"Educación de calidad para todo el mundo" es , ni más ni menos, la manifestación de mi corresponsabilidad como ser individual con el mundo, al menos en mi ámbito laboral de profesor de música. ¿Por que defiendo este principio? Esta es mi respuesta:

1. Estoy muy agradecido y me siento muy afortunado de poder dedicarme a lo que me apasiona, tanto en mi labor de músico, como en mi día a día como profesor de Armonía Moderna. Sé que el esfuerzo y dedicación han sido unas de las claves fundamentales para llegar donde estoy, pero evidentemente no es la única; si pensara así tendría un velo de soberbia occidental tapándome la cara, y no quiero que eso ocurra: El haber nacido en Occidente es otro factor fundamental; el haberlo hecho en una familia que no pasaba por penurias económicas es otro factor; que en mi familia viera desde pequeño como mi amado abuelo, José Corral Díaz, pintor de brocha fina, había traído, combinando la labor artística con la docencia, el pan a su familia es otro factor; que mis padres fueran profesores es claramente otro factor; y como como consecuencia seguramente de los dos últimos hechos expuestos anteriormente, que en mi casa siempre se considerara normal que yo quisiera dedicarme a una profesión que iba a combinar el aspecto artístico de ser músico, con la docencia musical, categóricamente es otra de las claves que me permitió tomar la decisión de ser músico y profesor de música, con ilusión y ninguna presión más que la de mi esfuerzo y sacrificios personales.

Creo por tanto que, los que como yo, cada uno con su realidad personal, han llegado a poder dedicarse profesionalmente a lo que les gusta, deberían de sentirse también muy afortunados y tener en cuenta todos los factores que les llevaron a poder conseguirlo, porque, por desgracia, en el siglo XXI del mundo en el que vivimos, esto no es algo que ocurra precisamente con frecuencia.


2. La consecuencia de lo anterior es ni más ni menos el intentar devolver todo esto, en la medida de lo posible, en mi entorno profesional. Se trata de vivir dignamente de la docencia, pero sin perder de vista el hecho de que todo el mundo pueda acceder a contenidos creados con la mayor calidad de la que soy capaz, gracias a que los precios sean realmente asequibles para cualquier persona que se quiera formar en serio. Esto para mí es un compromiso fundamental. Y vuelvo a mi argumentario del principio: esto sí lo puedo controlar. Mientras tanto podré seguir luchando con mis opiniones, mi voto, etc., para que las instituciones públicas ofrezcan un servicio cada vez de mayor calidad en lo referente a la Educación Musical, en concreto en el ámbito de la Armonía Moderna (todavía en pañales y con un cierto hálito elitista), pero esto no puede ser una disculpa para no hacer nada más. Dejémonos de exclusivismos, normalicemos la educación musical de calidad, vivamos dignamente de ella pero no la convirtamos en una realidad solamente accesible a los bolsillos más privilegiados. Demandemos esfuerzo y compromiso a cambio, por supuesto, pero no cerremos la puerta antes de tiempo a un posible talento por razones meramente económicas.


Este es el camino que he decidido seguir, y este es mi Manifiesto. Quien se quiera sumar a esta forma de entender la docencia (y si me apuras, nuestra relación con el mundo), me tendrá siempre como cómplice y aliado. A quién no comparta esto, le deseo lo mejor, y estaré siempre atento para apoyarle si en algún momento a lo largo de su vida cambia de opinión...


¿Estamos en el Siglo XXI? ...Aunque sólo sea en parte... ESTO TAMBIÉN DEPENDE DE NOSOTROS.


Abrazos.